Desarrollo personal
5 factores que impulsarán la productividad de los CEO en 2024

Mis conversaciones con directores generales de todo el país vuelven a girar en torno a un tema similar: la necesidad de aumentar la productividad en el lugar de trabajo nunca ha sido mayor.

Hoy en día, los líderes se enfrentan a retos sin precedentes, desde la revolución digital hasta los cambios económicos globales y la navegación por el panorama empresarial post-pandémico.

Con este complejo conjunto de problemas entre manos, la productividad se ha convertido en la gobernanza para medir si una organización progresa o se queda estancada y, en última instancia, rezagada.

A medida que 2023 llega a su fin y los CEO empiezan a elaborar sus estrategias para el año que viene, la productividad es una prioridad clave. A continuación se presentan cinco estrategias clave que los mejores líderes pueden aprovechar para mejorar la productividad de cara a 2024.

1. Colaborar intencionadamente.

A medida que se generaliza el trabajo a distancia y el híbrido, muchos empleados tienen más control sobre cómo y dónde trabajan. Y aunque permiten reducir los tiempos de desplazamiento y mejorar el equilibrio entre la vida laboral y personal, la difuminación de los límites entre el trabajo y la vida personal puede llevar a jornadas laborales más largas y al agotamiento.

Sin una cadencia regular de comunicación en persona y virtual, puede haber silos en las empresas que, en última instancia, disminuyen la colaboración. En estas circunstancias, las reuniones suelen dedicarse en gran parte a poner al resto del equipo al día, lo que se traduce en pérdidas de productividad.

Los líderes ágiles y de mentalidad abierta han sido capaces de gestionar y adaptarse a estos nuevos modelos de trabajo centrándose específicamente en fomentar la colaboración. Se aseguran de que los equipos aprovechen con regularidad las oportunidades tanto presenciales como virtuales de conexión y comunicación intencionadas.

2. Centrarse en la eficacia en lugar de sólo en la eficiencia.

En el mundo actual -con inflación alta, desempleo bajo y crecimiento mínimo-, los líderes se dan cuenta de que no pueden utilizar sus modelos de productividad estándar para prever el crecimiento.

El hecho de que los empleados puedan realizar la misma actividad en menos tiempo no significa que vaya a traducirse en un aumento de los resultados. De hecho, muchos líderes están aprendiendo que el mismo nivel de actividad a menudo se traduce en menos resultados que en años anteriores.

Los grandes líderes se aseguran de que su equipo se centre en actividades que impulsen los objetivos de la empresa. Miden el rendimiento en función de la eficacia, y no sólo de la eficiencia.

Estos líderes tampoco tienen miedo de dejar de invertir en iniciativas que ya no cumplen las métricas de productividad requeridas. Redimensionan sus inversiones en contratación y marketing, avanzando gradualmente para asegurarse de que son eficaces antes de seguir invirtiendo.

Cuando un líder racionaliza y optimiza los recursos, el tiempo y la mano de obra de su empresa, impulsa la rentabilidad y mejora la competitividad en el mercado.

Mantenerse ágil y rentable permitirá a las empresas tener la flexibilidad necesaria para aprovechar nuevas oportunidades una vez que el ciclo económico cambie. Una plantilla altamente productiva tiende también a estar más comprometida, motivada y satisfecha, lo que reduce la rotación y eleva la moral.

3. Tener claros los KPIs.

Los mejores directores generales saben que las métricas empresariales son fundamentales para la evaluación comparativa y la planificación futura. Medir la productividad a través de parámetros como los ingresos por empleado y los beneficios por empleado garantiza que las empresas puedan identificar las áreas en las que es necesario mejorar los procesos, la formación o la asignación de recursos.

Cuando una empresa funciona con eficiencia y genera mayores ingresos y beneficios por empleado, suele disponer de recursos para invertir en el desarrollo de los empleados, la creación de empleo y las oportunidades de promoción profesional.

Esto puede aumentar la satisfacción y la retención de los empleados, al tiempo que atrae a los mejores talentos, lo que crea un ciclo positivo de crecimiento y beneficia tanto a la empresa como a su plantilla.

4. Revisar sistemáticamente los progresos realizados en relación con los objetivos.

Aunque es estimulante crear un plan estratégico[c] cada año, se necesita gobernanza para impulsar un progreso real que respalde la inversión en nuevas iniciativas.

Las revisiones semanales y mensuales de los avances con respecto a los objetivos proporcionan un marco estructurado para evaluar las prioridades, identificar los cuellos de botella y establecer objetivos estratégicos.

Cuando los equipos participan en revisiones periódicas de lo que tienen previsto lograr, cada persona sabe exactamente en qué debe trabajar y cómo contribuirán sus tareas al éxito general de la empresa.

Además, garantiza que el equipo celebre los avances y los éxitos a lo largo del camino.

5. Adoptar tecnologías emergentes para mejorar la productividad personal y organizativa.

La tecnología lleva mucho tiempo desempeñando un papel indispensable en la mejora de la productividad al dotar a los empleados de las herramientas y recursos que necesitan para agilizar las tareas, automatizar los procesos rutinarios y facilitar una comunicación y colaboración fluidas.

La tecnología nueva y emergente de hoy en día ofrece a los líderes un conjunto completo de formas de garantizar que su empresa maximiza la productividad.

Un estudio reciente de Vistage muestra que más del 65% de los directivos invertirán en IA durante el próximo año. A corto plazo, es probable que la IA potencie la productividad individual de los trabajadores existentes y compense algunas de las presiones de la persistente escasez de mano de obra, en lugar de sustituir o eliminar trabajadores.

El aumento de la productividad se traduce, en última instancia, en mayores ingresos, menores costes y una cuenta de resultados sólida, elementos fundamentales del crecimiento y la rentabilidad sostenibles. Pero centrarse en la productividad también empodera a los empleados y alimenta una cultura de mejora continua.

En 2024 y más allá, los CEO que den prioridad a la productividad estarán mejor posicionados para guiar a sus organizaciones hacia el éxito duradero y la resiliencia en un panorama empresarial en constante evolución.

Este artículo se publicó primero en Vistage US, puedes leer la versión original en inglés aquí.