Desarrollo personal
Formas de parar, pensar y centrarse

En tiempos caóticos y de constante cambio, la falta de comportamientos predecibles en todos los ámbitos de nuestra vida puede no resultarnos útil, afirma el psicólogo de la Universidad de Maryland Arie Kruglanski, especialmente en el caso de las personas con una gran necesidad de certidumbre y seguridad. Parar, pensar y centrarse puede ayudara resolver muchas de estas incógnitas.

El cierre cognitivo, o el deseo de tener una respuesta firme a una pregunta, combinado con la aversión a la ambigüedad, es una necesidad básica del cerebro humano. A nuestro cerebro le gusta asociar caminos que nos resultan familiares. La intensidad de esta necesidad varía de una persona a otra, pero todos necesitamos algún grado de certidumbre en nuestras vidas.

Cuanto más percibimos que el mundo es un lugar impredecible, más nos atrae la certidumbre. Cuando nos sentimos estresados, nuestra necesidad de tener seguridad aumenta geométricamente.

Sin embargo, una de las características que definen el entorno empresarial del siglo XXI es su incertidumbre. Y sólo va a empeorar, no a mejorar. Parece que nuestro pasado es menos predictivo y nuestro futuro menos predecible que nunca.

¿Tu mente te ayuda o te frena?

En los mercados actuales, los cambios se producen con tanta rapidez que cuando tomamos decisiones estratégicas sobre cómo van a prosperar nuestras empresas, la información que acompaña a esas decisiones suele estar obsoleta.

Con una incertidumbre sin precedentes, nuestra necesidad de seguridad y solidez se dispara.

Sin embargo, cuando te enfrentas a escenarios con altos niveles de incertidumbre, el cerebro humano suele actuar de formas que no favorecen el crecimiento en los negocios. Esto incluye:

  • Buscar información clara con la que te sientes cómodo.
  • Evitar o rechazar la información que desafía el statu quo.
  • Ignorar el debate abierto sobre los problemas clave de la empresa.
  • Inventarse cosas (MSU) para rellenar los huecos en los que no se dispone de información fiable.
  • Buscar respuestas rápidas y sencillas a problemas complejos para poder resolverlos.

No sorprende que una de las mayores víctimas de estas influencias sea la innovación. Cuando anhelamos la seguridad y el control, lo último que queremos oír es una nueva idea sobre cómo cambiar la forma de trabajar o añadir valor a nuestros clientes.

Si nos fijamos en las empresas que dominan sus sectores, la innovación y la apertura a nuevas ideas son casi siempre una parte fundamental de su cultura. Los líderes del mercado se enfrentan a los mismos niveles de estrés e incertidumbre que los rezagados, pero los gestionan de forma diferente.

Ve despacio para ir más rápido

Bien, todos estamos estresados. Todos buscamos más seguridad y previsibilidad en nuestros negocios. Y el mundo se niega a cooperar. ¿Qué hacemos?

1. Pausar

Para seguir el ritmo frenético del mundo actual, nos hemos acostumbrado a creer que siempre deberíamos estar haciendo algo. Así que a menudo acabamos corriendo en cualquier dirección porque el hacer algo nos resulta reconfortante y tranquilizador.

Hacer una pausa nos permite asegurarnos de que estamos encaminados en la dirección correcta, y de que toda la organización está alineada con nosotros.

2. Pensar

Hacer una pausa también nos ayuda a darnos cuenta de que, aunque la evolución del mundo sea insostenible, podemos reaccionar ante ella.

Lo que podemos hacer es aprender más sobre cómo reacciona nuestro cerebro ante el estrés y la incertidumbre, cómo puede llevarnos a tomar decisiones de menos calidad y qué podemos hacer para mejorarlas.

Así que tenemos que aprender a pensar de forma diferente sobre cómo procesamos la información y tomamos decisiones. Luego, pensar en qué posición estamos en relación con la visión ganadora de la empresa.

  • ¿Estamos en la vía correcta para llegar a nuestro objetivo? Si no es así, ¿En qué punto nos hemos desviado del plan?
  • ¿Qué debemos hacer para retomar el camino?
  • ¿Cuáles son los pensamientos predominantes que impulsan los comportamientos en nuestra empresa y cómo podemos cambiarlos por otros que nos ayuden?

3. Centrarse

En los negocios, ganar requiere centrarse en nosotros mismos y en nuestras empresas.

Empieza cada mañana preguntándote: «De lo que hago hoy, ¿qué me acercará a mí/mi equipo/la empresa a lograr los objetivos?». A continuación, organiza tu día en torno a las tareas y actividades que te acercarán a tus objetivos, mientras dejas de lado las que te hacen perder el tiempo y la atención.

Una vez al mes, reserva entre 15 y 30 minutos para revisar cómo te mantienes centrado en tu día a día. A continuación, escribe qué aspecto tiene lograr el éxito en los próximos 30 días.

Para mantener la empresa bien orientada, asegúrate de que todos los trabajadores conozcan:

  • Cuáles son sus tres objetivos principales para la semana/trimestre/año.
  • Cómo habrán tenido éxito al final de estos períodos.
  • Cómo sus responsabilidades laborales ayudan a la empresa a llegar a sus objetivos.

Puede que nuestro mundo esté evolucionando hacia nuevos niveles de confusión e incertidumbre, pero eso no tiene por qué obstaculizar la obtención de nuestros objetivos. Haciendo una pausa, pensando y concentrándonos, podemos gestionar nuestra necesidad de sentir seguridad y tranquilidad de una manera que no nos impida lograr nuestros objetivos.

Este artículo se publicó primero en Vistage US, puedes leer la versión original en inglés aquí.